Sin duda las generaciones van cambiando, evolucionando, progresando a través del tiempo, según como cada uno lo quiera establecer. Sin embargo, ¿tenemos claro que consecuencias trae consigo tal hecho? A medida que transcurre el tiempo, como seres humanos, y porque no decirlo como animales, vamos pasando por etapas, desde bebes, niños, adolescentes, adultos, adultos mayores y, como algunos establecen una última etapa, ancianos (para referirse a aquellas personas mayores de 75 años). Pero el tema principal de este texto no es definir ni describir tales etapas sino enfocarse sólo en una, la del adulto mayor y desde ahí abordar una de las problemáticas sociales que están llamando la atención tanto de investigadores sociales como de autoridades. Este es el abuso o maltrato a adultos mayores.
Comenzare definiendo a adultos mayores como: “todas aquellas personas que han pasado los 65 años de edad”. Sin duda las definiciones sobre lo que se entiende por maltrato a adultos mayores es bastante amplia, pero todas en cierta medida están compuestas por los mismos conceptos, es por eso que me quedaré con la siguiente definición: “el maltrato del anciano es una conducta destructiva la cual es dirigida a una persona mayor, ocurre en el contexto de una relación de confianza y
es de suficiente intensidad y/o frecuencia para producir daño físico, psicológico, social, y/o efectos financieros de innecesario sufrimiento, heridas, dolor, perdida y/o violación de los derechos humanos y disminución para la calidad de vida para el adulto mayor”(Rosalie Wolf,1991). Pero, ¿no es un poco contradictoria la idea de confianza y maltrato? O sea, que pasa por nuestras mentes al momento de agredir a alguien que comparte nuestra misma sangre teniendo por sabido que no se encuentra en condiciones de defenderse. Algunas investigaciones han arrojado ciertos datos con relación a este punto, llegando a concluir que los mismos agresores son los que durante su infancia sufrieron algún tipo de maltrato por parte del agredido, considerándolo por lo tanto como un acto de venganza por la situación vivida en la niñez. Pero pertinente aclarar que no solo se llevan a cabo agresiones de tipo físico, sino además psicológico, verbal, sexual, económico, abandono y violación de derechos, siendo entre ellos los más recurrentes aquellos relacionados con el abandono y la falta de cuidados, pero este tipo de maltratos no solo se realizan al interior de la familia sino que también en aquella instituciones en donde son albergados o mejor dicho donde son “dejados” los ancianos.
es de suficiente intensidad y/o frecuencia para producir daño físico, psicológico, social, y/o efectos financieros de innecesario sufrimiento, heridas, dolor, perdida y/o violación de los derechos humanos y disminución para la calidad de vida para el adulto mayor”(Rosalie Wolf,1991). Pero, ¿no es un poco contradictoria la idea de confianza y maltrato? O sea, que pasa por nuestras mentes al momento de agredir a alguien que comparte nuestra misma sangre teniendo por sabido que no se encuentra en condiciones de defenderse. Algunas investigaciones han arrojado ciertos datos con relación a este punto, llegando a concluir que los mismos agresores son los que durante su infancia sufrieron algún tipo de maltrato por parte del agredido, considerándolo por lo tanto como un acto de venganza por la situación vivida en la niñez. Pero pertinente aclarar que no solo se llevan a cabo agresiones de tipo físico, sino además psicológico, verbal, sexual, económico, abandono y violación de derechos, siendo entre ellos los más recurrentes aquellos relacionados con el abandono y la falta de cuidados, pero este tipo de maltratos no solo se realizan al interior de la familia sino que también en aquella instituciones en donde son albergados o mejor dicho donde son “dejados” los ancianos.Aunque el tema de la violencia intrafamiliar, no es un tema reciente, las primeras publicaciones entorno a este se realizaron en 1978, realizándose en chile en el año 1996 una investigación que obtuvo como resultado que de una muestra de 294 personas, el 25,7% reconoció haber recibido algún tipo de maltrato. En nuestra actualidad, a pesar de que no existen muchas cifras al respecto a nivel nacional, considero importante destacar que de alrededor de 600 estudios publicados, de ellos sólo 1 tiene relación con la violencia hacia los adultos mayores, ¿Esto quiere decir que el tema de la violencia a los adultos mayores no es considerado como tema país? Es aquí en donde comienza la crítica. Las proyecciones de vida han ido aumentando, especulando que en el año 2020 nuestra composición de habitantes este compuesta por alrededor de 3 millones de adultos mayores, lo que abarca que las expectativas de vida a su vez también lo harán, pasando de los 76 años en el 2002 a 80 años para el 2025. Si bien es cierto, nuestra legislación cuenta con la Ley Nº 20.066 sobre violencia intrafamiliar, pero ¿qué nos garantiza que las cifras de violencia irán en disminución?, si es más que sabido que por temor a represalias o por no “traicionar” a sus hijos en la mayoría de los casos, los ancianos no realizan denuncia alguna, pasando a formar parte de una especie de secreto de familia, en donde si no es por parte de terceros (quienes en determinado grado realizan las denuncias) de seguro el destino del anciano seria la muerte en manos de su propia familia. Pero ¿qué hacer en base a estas proyecciones? Esa es una interrogante que sin duda calará profundo en las próximas decisiones que se tomen a nivel país, y a nivel mundial. Es aquí en donde juega un rol importante el hecho del “trabajo social”, después de todo, como alguien cercano planteó en algún momento: “el trabajo social es lo que el trabajador social hace”, por lo tanto si no hacemos algo al respecto y nos quedamos de brazos cruzados no nos estaremos desempeñando como tales.
Dejando un poco de lado lo referente a definiciones y datos estadísticos, procederé a tratar el tema ya desde un punto de vista valórico. Es típico que al interior de nuestra familia a medida que vamos percibiendo la realidad del mundo, comienzan a inculcarnos ciertos valores que al fin y al cabo son establecidos para que logremos y por lo tanto mantengamos una buena relación con quienes nos rodean; valores éticos, morales, religioso, aquellos como saber diferenciar que es bueno y que es malo, respetar al otro, ser responsable, generoso, honrado, en fin la lista es larga. Pero si damos una pequeña mirada hacia la sociedad en la que estamos inmersos ¿estos valores se están viendo reflejados? Como lo dije anteriormente la lista de valores es amplia, pero pocos de ellos van en nuestra delantera al momento de enfrentar el mundo, y más aun en este caso puntual, en donde a través del maltrato en todas sus magnitudes, se ven quebrantados; convirtiéndonos en individuos ladrones e irrespetuosos, en donde hacemos como si no nos causara cuidado alguno las consecuencias que nuestras acciones generen en el otro.
En la sociedad de hoy, en donde las familias son disfuncionales, presentando una carencia en algunos casos de una figura tanto paterna como materna, y quedando por lo tanto bajo la responsabilidad de sus abuelos, es cada vez más difícil implantar en los niños una gama de valores, si no tienen un buen ejemplo que los guíe, cayendo por lo tanto en el error de la descalificación de los adultos de los cuales quedan a cargo, después de todo con el paso del tiempo estos van envejeciendo aún más, transformándose, según la visión de otros, en personas inútiles, llegando al punto de ser limitados en el momento de expresar su de opinión, son excluidos del propio lugar que habitan, y despojados de sus pertenencias, además de apoderarse de los pequeños ingresos que estos reciben.
"Cuando era un renacuajo,
vivía con mi abuelita,
y me daba muchos palos.
Ahora que soy un hombre,
y vivo con mi abuelita,
yo le doy a mi abuelita,
lo que ella me daba a mí."
¿Que nos diría Kant con relación a sus imperativos categóricos?, ¿estamos haciendo lo que finalmente queremos que hagan con nosotros? Según lo expuesto anteriormente, queda a la vista que la situación ha cambiado, formamos parte de una sociedad en donde aún son vulnerados los derechos de los demás, dejando en ellos no lo solo huellas físicas, sino que además psicológicas, como si no estuviésemos concientes de que aún nos queda pasar por la misma etapa, en la cual, es incierto lo que pueda ocurrir. Todo depende de que en nuestro presente comencemos a construir cimientos firme
s para el futuro que vendrá, en donde realmente sean escuchadas y respetadas nuestras opiniones, condiciones y derechos. Y que el pasado a su vez nos sirva para no repetir las acciones en él realizadas.Preocupémonos por lo tanto, de que se realicen investigaciones referentes al tema; de mejorar las condiciones de nuestro presente para que en nuestro futuro no se repitan los mismos errores; de que si hay leyes, éstas realmente cubran o sancionen las problemáticas que nos aquejan, que sean considerados todos como parte de un mismo grupo, en donde lo mejor para uno, sea lo mejor para todos.
Bibliografia:
-“Maltrato en la vejez orientaciones generales para su investigación y un estudio local exploratorio”
Por Lowick-Russell Avalos, Jenny
Santiago Centro de Capacitación CEC 1999
-“El maltrato a las personas mayores”
Por Decalmer, Peter, Glendenning, Frank
Barcelona Ediciones Paidos 2000
Por Lowick-Russell Avalos, Jenny
Santiago Centro de Capacitación CEC 1999
-“El maltrato a las personas mayores”
Por Decalmer, Peter, Glendenning, Frank
Barcelona Ediciones Paidos 2000
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