sábado, 3 de enero de 2009

Evaluación de resultados: ¿Qué pasa en Chile?




En la sociedad de la cual actualmente formamos parte, es indispensable realizar una evaluación de cada movimiento o acción que llevemos a cabo, sobre todo cuando dichas acciones incorporan la presencia de terceros o las consecuencias sobre estos. Pero considero que en lo que debe haber un mayor cuestionamiento es sobre las acciones que concreticemos, sobre todo en materia de intervención, la cual tiene completa relación con el quehacer del Trabajo Social. No olvidemos que el objeto de acción del Trabajo Social es el problema social, abarcando, por lo tanto, a cada individuo que constituya a la sociedad, identificando por lo tanto las problemáticas que estos presenten, carencias, y por lo tanto ser capaces de dilucidar una buena solución teniendo en consideración la participación del mismo y que al finalizar no se haya provocado una gran interferencia en lo que compete su integridad, y sus forma de concebir lo que lo rodea.

Si bien es cierto, a lo largo de la historia del Trabajo Social, se han producido diversas modificaciones tanto en lo métodos de intervención como en la forma de definir al propio Trabajo Social como tal, lo que trajo consigo el replanteamiento del nombre de dicha profesión. El modelo asistencialista fue sustituido por uno que incorpore la participación del propio individuo en cuestión, aunque dicho planteamiento se puede poner en cuestionamiento ya que lo que para alguien es asistencialista, para otro no lo parecerá. Pero lo que sin duda se pretende lograr ya no es una neta intervención, sino mas bien modificar en forma conjunta la situación del sujeto, es aquí donde entra el componente artístico del Trabajo Social, en donde encuentra su espacio la creatividad y la participación, tanto del profesional como de la persona con la cual se trabajará.

Pero releyendo lo anterior, todo toma un sentido un tanto fácil, utópico, como decir, “lo que pienso lo hago y el resultado será tal cual como lo esperé”, sin embargo no es así. Cada idea para ser concretizada debe seguir rigurosamente una serie de pasos, los que en la mayoría de las veces se siguen, pero en forma desordenada, pero sin embargo están presentes a lo largo del proceso. Los pasos a los que me refiero son: la investigación, el diagnostico, la planificación, la ejecución, la evaluación y la sistematización. Lo que por lo tanto implica el establecimiento de objetivos y de ahí establecer los mecanismos correspondientes para lograrlos y que por ende los resultados si no son los que esperábamos, si sean positivos. Es así como el Trabajo Social, al igual que otras disciplinas comparte el método de intervención de caso, grupo y comunidad, donde por lo tanto se deben poner de manifiesto los pasos anteriormente enunciados.

Pero si nos detenemos un momento a reflexionar sobre lo que acontece en nuestro alrededor, nos damos cuenta de que las necesidades ya no son solo materiales, sino que además emocionales, y al momento de tratar de cubrir unas estamos tal vez complejizando las otras, o en el mejor de los casos podrían mejorar ambas. A lo que pretendo llegar con esta idea es que nuestro futuro aún sigue siendo incierto. Pretendemos realizar un acto con el fin mejorar una determinada situación y sin embargo no sabemos si al finalizar obtendremos como resultado lo que esperábamos. Es en ese momento, en donde, aunque un poco tardío, se produce la evaluación de los resultados y del impacto provocado por la acción ejecutada, permitiéndonos así identificar que hicimos mal y aunque no podemos volver el tiempo atrás, tratar de averiguar si se puede hacer algo al respecto, u obteniéndolo como aprendizaje para no cometer el mismo error en una próxima eventualidad.

Pero es en el punto de la evaluación de los resultados y su impacto donde pretendo centrarme, para lo que estimo pertinente definir dicho concepto y realizar una reflexión sobre cómo se ha instaurado este paso en la implementación de las políticas y programas sociales a nivel de nuestro país.

Las políticas son la forma en que el Estado satisface la demanda y necesidades sociales (…).Las políticas establecen prioridades y orientaciones generales e indican población beneficiaria y focalización.

Los programas sociales son “un conjunto especificado de acciones humanas y recursos materiales diseñados e implantados organizadamente en una determinada realidad social, con el propósito de resolver algún problema que atañe a un conjunto de personas”. Pueden dividirse en subprogramas y éstos en acciones o proyectos.

La evaluación de impacto se puede aplicar a la evaluación de políticas y programas sociales, aunque es más frecuente en evaluación de programas. Busca determinar si éstos logran dar respuestas a la situación que les da origen, en qué medida esto se logra y qué factores explican estos resultados.

¿Pero que pasa al respecto en nuestro país? Hoy en día se han implementado una serie de proyectos cuyo norte es implementar mejoras en la forma de vivir de niños, jóvenes, adultos, en los cuales se debiera considerar también la variable genero, económica y cultural, para lo que es conveniente recordar que cada individuo es distinto y que por lo tanto es necesario tenerlo en consideración, respetando así la integridad del mismo. Pero, ¿se han considerado realmente las variables anteriormente enunciadas y unas cuantas más que faltan, en el establecimiento de proyectos que ha hecho el Estado? Hemos presenciado la implementación de programas de salud, vivienda, educación que no han tenido grandes frutos, ¿Qué ha pasado entonces a lo largo de la realización de dichos proyectos?, o si nos dirigimos un poco más atrás ¿los ejecutores de dichos programas mantuvieron cierto margen de orden al momento de enumerar las variables que se verían intervenidas al momento de concretar el plan? Al respecto, es obvio que al momento de idear algún proyecto, tenemos nociones sobre como creemos que serán las repercusiones que éste traerá, para lo cual previamente tratamos de tener a la mano los recursos que estimamos necesarios en el momento de intervenir, además de estimar la parte de la población afectada, puesto que si se implementa un programa con el fin de que toda la sociedad resulte beneficiada, seria ver la situación de un punto de vista utópico, ya que como sabemos y basta con solo mirar a nuestro alrededor, en Chile aun se evidencia una gran diferencia social, por lo que lo más conveniente, viéndolo desde el punto de eficacia, es seguir “clasificando” a los componentes de nuestra sociedad, pero quiero que quede claro que no estoy de acuerdo con la estratificación social, sin embargo no queda otra, ya que aunque no lo queramos las diferencias (tanto económicas, sociales, culturales ) son parte de nosotros. Lo que abarca entonces que no es llegar e implantar un programa al aire y que beneficie al que le llegue, provocando a la vez el origen de problemas éticos y políticos, en torno a quien, para que y como se realizaran los programas sociales, en donde se ponen en juego la vida de las personas y la forma en cómo conciban su realidad, y porque no incluir también, la gran cantidad de recursos invertidos.

Con relación a los resultados que obtenemos de la evaluación, encontré que estos se refieren a un juicio de valor sobre una política o programa, los cuales pueden ser de:

a) De pertinencia, entendida como la medida en la cual una política o programa, sus opciones metodológicas y su lógica de intervención, responden a las necesidades de la población.
b) De focalización, que se refiere a la medida en que una política o programa llega a su población objetivo.
c) De cobertura, a cuántos de sus posibles beneficiarios un programa entrega sus beneficios.
d) De proceso, el que se refiere a las actividades y procedimientos que se realizan durante la implantación de la política o programa para determinar cómo éste está actuando.
e) De eficiencia, determinando si los resultados que se obtienen son adecuados a los medios utilizados.
f) De eficacia, se refiere a la medida en la cual existen pruebas de que los objetivos de la política o programa se han logrado.
g) De efectividad, medida en que una política o programa ha alcanzado el conjunto de efectos sobre la población objetivo que se habían previsto.
h) De satisfacción, entendida como el sentimiento subjetivo por parte de los beneficiarios respecto de la política o programa.


Como vemos entonces hay varios factores frente a los cuales realizar evaluaciones, evaluaciones que en ocasiones no se consideran o que si lo hacer no reciben el valor pertinente. Es así como queda abierto el cuestionamiento sobre cómo se están llevando a cabo los proyectos en nuestro país, si realmente se están evaluando los resultados obtenidos y que se está haciendo al respecto. Después de todo no es algo que solo le compete a nuestro gobierno, sino a nosotros como individuos constituyentes de una sociedad, que por medio de investigaciones queremos contribuir a la misma, y que por lo tanto debemos ser rigurosos al momento de intentar hacerlo. Por lo tanto aún queda más; no nos quedemos solo en los hechos, sino en la reflexión…











Bibliografía:
· Ander-Egg Ezequiel, Aguilar María José: “Qué es un diagnóstico social” y “Cómo hacer un diagnóstico social” En: “Diagnóstico Social”. Ed. LUMEN. Buenos Aires, Argentina.1995.
Documento electrónico:
· La función de evaluación de políticas sociales en Chile. Asesorías para el desarrollo. Disponible en:http://www.asesoriasparaeldesarrollo.cl/files/estudio_mideplan_version_magister.pdf. Consultado el: 31 de diciembre del 2008.